Claves y consejos para encontrar la vocación profesional

En un entorno laboral altamente cambiante, en el que continuamente surgen nuevos perfiles profesionales hasta el punto de que se calcula que dos de cada tres trabajos del futuro todavía no se han inventado, se impone cada vez la necesidad de adquirir una formación adecuada que facilite la adaptación a las nuevas exigencias del mercado. Cambian las profesiones y también los caminos formativos que llevan hacia ellas.

Así las cosas, los estudios universitarios han dejado de ser la única vía de acceso posible hacia un trabajo cualificado y bien remunerado, un cambio en la orientación de los puestos y del propio concepto de empleabilidad hacia modelos flexibles, prácticos y más basados en competencias y habilidades que en conocimientos memorísticos o técnicos ha cambiado por completo esa percepción. No es de extrañar, por ello, que cuatro de cada diez ofertas de empleo en España requieran una titulación de FP, de acuerdo con un reciente estudio de Adecco. Una modalidad que gana terreno a pasos agigantados porque, aparte de las oportunidades laborales que ofrece, garantiza de alguna manera la posibilidad de estudiar lo que realmente se quiere, y no lo que imponen las notas de corte.

Con este panorama de transformación permanente, cada vez resulta más difícil para las nuevas generaciones anticipar desde edades tempranas el rumbo que quieren imprimir a su futura carrera profesional. Según la red de centros de formación profesional Campus FP, prestar atención a las señales que marcan las propias preferencias durante los estudios, darse tiempo para conocer y considerar diversas opciones y escuchar los consejos de los orientadores de carrera puede ser buenas alternativas para encontrar el camino correcto. Estas son las claves que Campus FP sugiere tener en cuenta a la hora de elegir los estudios:

1. Recuerda las cosas que te gustaban de pequeño. Generalmente, las actividades que más nos gustan son aquellas que se nos dan bien.¿En qué destacabas de niño? ¿Dibujo, matemáticas, lengua, haciendo puzzles…? No pierdas de vista esas pistas, porque si eras bueno entonces probablemente sigas siéndolo en tu versión adulta.
2. Desarrolla habilidades para seguir creciendo. El mundo no termina en esas cuatro cosas en las que somos unos maestros. Hay que seguir desarrollando permanentemente otras habilidades y competencias en las que no destacamos tanto. Primero, porque nos van a proporcionar más herramientas para desenvolvernos por el mundo; y, segundo, porque nos pueden abrir los ojos frente a posibilidades que no habíamos contemplado.
3. Fórmate. La vocación no viene marcada en un código QR tatuado en la piel. Es un proceso de descubrimiento. Y formarse es la mejor manera de favorecer ese proceso, porque uno no puede saber si algo le gusta hasta que entra en contacto con ello.
4. Mantente al día en tecnología. Sea cual sea el camino que finalmente escojas, una cosa es segura: la tecnología jugará un papel importante en esa especialidad.
5. Piensa globalmente. Mira más allá de tu campo, abre tu mente a nuevas actitudes y posibilidades. Fíjate en personas que te perezcan un referente en otros campos por su manera de hacer las cosas y trata de imaginar si podrías hacer algo parecido.
6. Construye una red profesional. De profesores, compañeros, profesionales a los que admires y todo tipo de personas que, en un momento dado, puedan ayudarte en tu futura carrera profesional.
7. Estudia el entorno. Mantente actualizado, sigue los cambios y las tendencias que se produzcan en el mercado profesional y empresarial. Quizá una de esas nuevas corrientes te de la idea para tu próximo paso profesional.
8. Observa atentamente los indicadores de empleabilidad. Profesiones con mejores salarios o demanda de empleo, estudios con mayores salidas profesionales, competencias y habilidades más transversales o demandadas por las empresas… Y analiza hasta qué punto esos indicadores pueden encajar con tus propios intereses.
9. Se flexible. Una retirada a tiempo no es una derrota; es otra oportunidad para ganar. Tomar atajos, desviaciones o incluso cambiar por completo de trayectoria es algo normal en la búsqueda de la propia vocación. Los trabajos cambian y nosotros también. Y lo que nos apasiona hoy podría no hacerlo dentro de 5, 10 o 15 años sin que ello suponga un problema.
10. Desarrolla la resiliencia. Cultiva tu capacidad para sobrellevar la decepción y los contratiempos. Convierte los tropiezos en oportunidades y vuelve a empezar. La victoria suele premiar más a los muy insistentes que a los muy talentosos.
11. Persigue tus pasiones. Hazte una sencilla pregunta. ¿Hay algún trabajo que estarías dispuesto a hacer gratis? Si la respuesta es sí, trata de trabajar en eso. Solo que, llegado el momento de negociar el contrato, no se te ocurra mencionar que estarías dispuesto a hacerlo sin cobrar.